Con la mente en otra parte
Ya me habian dicho que por ahi había putas, pero no lo recordaba. Cruzar Abancay y luego pasar al silencio es muy reconfortante. A la mitad de la calle lo recordé, y entonces me pregunté: "Con toda esta movida de la construcción, a donde se habrán metido a trabajar?". La otra mitad de la calle se encargó de responderme.
"Hola flaco, 10 soles"
"Hola amor, quieres un servicio?"
Si hubieran sabido que tengo menos de 5 soles en los bolsillos...
Recuerdo estas calles unos años antes, de la mano de mi abuela, yendo a, o regresando del paradero. Ya era un caos en ese entonces, y nada ha cambiado hoy. La esquina donde me inscribió para aprender inglés ("pero si recien voy a entrar a 1er grado!" pensaba yo), donde aprendí que spoon es cuchara y elephant es... es... un animal. He de confesar que de aquel lugar no relaciono los nombres de las calles con lugares. Sé que habia un dispensario frente a mi casa, una cancha de fulbito (de cemento) detrás del dispensario y un billar frente a esa cancha de cemento (de fulbito). Sé también que cruzando la calle habia un pampón donde cada cierto tiempo se instalaba un circo.
Volviendo a esta noche, encontré un cartelito: "Cine Grau". Asi que este era! Yo recordaba que habia un cine acá (un cine polvoriento), pero no sabia que se llamaba Grau. Ah! el nombre de la avenida...
A la vuelta habia una calleja - no sé como mejor llamarla - con patio espacioso y escaleras crujientes. Debajo de una escalera, el sitio de descanso oficial de la loca del callejon. Torpes escaleras, que crujian con el peso de un niño de cinco años.
Siempre tuve miedo de subir. A veces pensaba que usar la escalera era pisotear a la loca, y ella saldría furiosa a corretearme. Otras veces pensaba en el chirriar de las escaleras.
Una vez subí. El piso de madera de los pasadizos crujía a mandíbula batiente. Yo tambien.
Fueron extraños esos dias.
Y aún no han acabado


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